martes, 12 de julio de 2016

El antídoto del frasco amarillo



Ya empezaba a sentir
el aire envenenado por tu voz
que no es amor, que creo amor
que me engaña con sus opiáceas verdades
de esas a medias
de esas que esconden mundos paralelos
de esas que bailan en susurros
y que en su glamoroso vaivén
envuelven las miradas en vapor

Ciega en la neblina
me dejo seducir
por el aire envenenado por tu amor

Vapor dulce
que de repente se vuelve cemento
y me arroja al pavimento
sin anuncios
sin un:
"cuidado, no pase la raya amarilla"

Quizás sí había señales
quizás las vi
quizás me las traje de otro escenario
y acomodé la utilería
a conveniencia
por miedo, claro, por miedo
a sentirme envenenada por tu amor

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